Retorno a clases en el Instituto Obispo Silva Lezaeta: comunidad se prepara para volver tras la crisis

Más allá de la seguridad, el foco está en el acompañamiento emocional y la reconstrucción del vínculo escolar antes de retomar la rutina académica y laboral.
Actualidad07/04/2026EditorEditor

El proceso de retorno a clases en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama avanza lentamente, marcado no solo por medidas de seguridad, sino por un énfasis claro en la contención emocional y el acompañamiento de toda la comunidad educativa.

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Comunidad Lezaetana se prepara para el retorno a clases

Tras los graves hechos ocurridos a fines de marzo, el establecimiento ha optado por un regreso paulatino, donde el foco inicial no estará en los contenidos académicos, sino en la recuperación emocional de estudiantes, docentes y asistentes de la educación.

De acuerdo con lo informado, las clases fueron suspendidas durante varios días para permitir un proceso previo de preparación, donde primero deben reincorporarse los funcionarios en condiciones adecuadas antes de recibir a los alumnos.

Este retorno no será inmediato ni tradicional. Por el contrario, se ha definido como un proceso gradual, flexible y centrado en las personas, incorporando jornadas de reflexión, espacios de diálogo y apoyo psicológico tanto individual como grupal.

En paralelo, la Iglesia y la comunidad educativa han reforzado su rol de acompañamiento, entendiendo que la vuelta a clases implica también un retorno al trabajo para profesores y asistentes, quienes enfrentan el desafío de volver a un espacio marcado por el impacto emocional de lo ocurrido.

Uno de los aspectos más relevantes del proceso es que la normalidad no se impone, sino que se construye progresivamente. El establecimiento ha priorizado el bienestar de su comunidad, reconociendo que tanto estudiantes como trabajadores requieren tiempo y apoyo especializado, incluyendo atención psicológica externa.

Este enfoque también ha sido respaldado por autoridades, que han insistido en que el retorno debe ser seguro, pero también humano, considerando que eventos de alta gravedad pueden generar efectos prolongados en la convivencia escolar y en la salud mental.

Así, el regreso al Instituto Obispo Silva Lezaeta no solo representa la reanudación de clases, sino un proceso más amplio: volver a habitar la escuela como espacio de encuentro, confianza y cuidado, donde el aprendizaje comienza, primero, por reconstruir la comunidad.

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