
Investigan daño ambiental en Salar de Ascotán tras ingreso ilegal que alteró vertientes y provocó muerte de fauna única
EditorEl Ministerio Público abrió una investigación penal por presunto daño ambiental en el Salar de Ascotán, en la Región de Antofagasta, luego de que el Juzgado de Garantía de Calama declarara admisible una querella presentada por la Comunidad Indígena Quechua de Cebollar Ascotán.

El caso se originó tras un hecho ocurrido el 4 de abril de 2026, cuando monitores ambientales detectaron el ingreso de vehículos a la denominada “vertiente 11”, un punto clave del sistema hídrico del salar. Según la denuncia, esta intervención provocó una alteración en los niveles de agua, afectando directamente el equilibrio del ecosistema y causando la muerte de fauna local.
Alteración de vertientes y daño a especies endémicas
De acuerdo con la querella, el ingreso ilegal impactó una de las áreas más sensibles del salar: sus vertientes, que son fundamentales para sostener la biodiversidad en estos ecosistemas de alta montaña.
Entre las especies afectadas se encuentra el *Orestias ascotanensis*, un pez endémico que solo habita en este salar y en el cercano salar de Caracote, así como la rana del Loa (*Telmatobius philippii*), clasificada en peligro crítico de extinción.
La comunidad denunciante sostiene que el daño no es un hecho aislado, sino parte de una presión constante sobre el territorio, y calificó lo ocurrido como un “atentado sistemático” contra un ecosistema de alto valor ecológico y cultural. ([El Desconcierto][1])
Investigación bajo nueva ley ambiental
Tras la admisión de la querella, la Fiscalía designó un persecutor exclusivo para investigar los hechos bajo el marco de la Ley de Delitos Económicos y Ambientales, normativa que permite perseguir penalmente daños graves a ecosistemas.
La indagatoria buscará determinar la magnitud del daño en la vertiente intervenida, establecer cómo se produjo el ingreso al área y definir eventuales responsabilidades penales.
Un ecosistema frágil y estratégico
El Salar de Ascotán es un ecosistema altoandino ubicado a unos 3.700 metros de altura, considerado sitio prioritario para la conservación por su biodiversidad y la presencia de especies adaptadas a condiciones extremas.
Estos sistemas funcionan como cuencas cerradas altamente sensibles: pequeñas alteraciones en el flujo de agua pueden generar impactos significativos en toda la red ecológica, afectando desde microorganismos hasta aves y mamíferos altoandinos.
Presión por el litio y riesgos ambientales
El caso ocurre en un contexto de creciente interés económico sobre los salares del norte de Chile. Ascotán ha sido identificado entre los territorios priorizados para futuros procesos de extracción de litio, lo que ha intensificado las alertas sobre los riesgos para su conservación.
Especialistas han advertido que estos ecosistemas no son depósitos aislados, sino sistemas hidrológicos interconectados, por lo que cualquier intervención puede tener efectos acumulativos y de largo plazo. ([El Desconcierto][2])
Exigencias de protección
Frente a lo ocurrido, la comunidad quechua solicitó medidas urgentes para evitar nuevas intervenciones, incluyendo restricciones en zonas de vertientes y mayor fiscalización en el territorio.
Asimismo, insistieron en la necesidad de resguardar el salar no solo por su biodiversidad, sino también por su valor cultural y espiritual, en un escenario donde confluyen intereses ambientales, económicos y territoriales.


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