
un reporte que vincula el bienestar con el capital social y el uso diferenciado de
plataformas digitales.
EditorLa primera reunión entre el alcalde de Calama, Eliecer Chamorro, y el nuevo delegado presidencial provincial, Cristian Ramírez, dejó definiciones concretas más allá del carácter protocolar: la urgencia de intervenir en seguridad y de acelerar decisiones que hoy permanecen entrampadas.

Uno de los ejes más sensibles fue el control de la delincuencia, especialmente el funcionamiento de recintos clandestinos. El jefe comunal planteó la necesidad de intensificar las fiscalizaciones en distintos horarios, con presencia activa en terreno para responder a una de las principales demandas ciudadanas.
En paralelo, Chamorro puso énfasis en una cartera de proyectos municipales que supera los $25 mil millones, advirtiendo que su avance depende de procesos administrativos que aún no se resuelven. En esa línea, insistió en la necesidad de contar con servicios públicos operando directamente en la comuna, evitando la dependencia de Antofagasta y Santiago, lo que —según indicó— ralentiza la gestión.
Desde la delegación, Ramírez coincidió en el diagnóstico y apuntó a un problema estructural: iniciativas que no han logrado ejecutarse por trabas institucionales. La autoridad adelantó que, con la instalación de los equipos sectoriales, se revisarán estas limitaciones para reactivar proyectos pendientes.
Ambas autoridades convergieron en una señal clara: la seguridad y la ejecución de obras no pueden seguir esperando. La coordinación entre municipio y gobierno central aparece como una condición clave para responder a un escenario que exige resultados en el corto plazo.
El encuentro concluyó con un gesto simbólico: la entrega de una camiseta de Club de Deportes Cobreloa al delegado, emblema de la identidad local y señal de una relación que comienza con expectativas altas en la comuna







