
un reporte que vincula el bienestar con el capital social y el uso diferenciado de
plataformas digitales.
EditorA siete días del derrame de aguas servidas en el sector Solor, en San Pedro de Atacama, vecinos acusan que la emergencia está lejos de resolverse. Según denuncian, el agua contaminada sigue acumulada en el lugar, evaporándose y generando intensos olores perceptibles incluso desde la carretera.

La situación ha derivado en lañ proliferación de moscas, mosquitos y zancudos, además de un evidente deterioro en la calidad de vida de la comunidad. A esto se suma la preocupación por posibles efectos en el ecosistema y la infiltración hacia napas subterráneas.
El grupo de Regantes N°5 de Solor presentó denuncias formales ante la Superintendencia de Servicios Sanitarios y la Secretaría Regional Ministerial de Salud, solicitando fiscalizaciones urgentes y medidas concretas. Sin embargo, los vecinos cuestionan la lentitud en la respuesta de las autoridades.
La comunidad identifica como responsable directo a CAPRA (Comité de Agua Potable Rural y Alcantarillado de San Pedro de Atacama) a cargo del sistema sanitario, pero advierte que la solución requiere una acción coordinada de múltiples organismos: la Municipalidad de San Pedro de Atacama, la Superintendencia del Medio Ambiente, el Ministerio de Obras Públicas —a través de la Dirección de Obras Hidráulicas— y el Gobierno Regional de Antofagasta.
Asimismo, critican que las inversiones recientes, como nuevas piscinas de acumulación financiadas con recursos públicos, han sido soluciones transitorias que terminan prolongándose en el tiempo sin resolver el problema de fondo.
“San Pedro de Atacama aporta significativamente al país a través del turismo y la actividad minera. No es justo seguir operando con una planta en estas condiciones”, señalan, insistiendo en la necesidad de una nueva planta de tratamiento de aguas servidas como solución definitiva.
Finalmente, hacen un llamado urgente a las autoridades a actuar con mayor celeridad y voluntad política, subrayando que no es aceptable que, a una semana del derrame, el problema continúe visible, activo y sin una respuesta efectiva.







