
Obispo Tomás Carrasco: “Chile no necesita solamente palabras, necesita obras”
Marcelo BarreraCon una procesión por las calles de Calama y una Eucaristía en la Plaza 23 de Marzo, la Diócesis San Juan Bautista conmemoró este domingo el Día de Oración por Chile, jornada que la Iglesia Católica celebra tradicionalmente el último domingo de septiembre.
Este año, la convocatoria estuvo marcada por el centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Madre de Chile. La procesión comenzó en la capilla Nuestra Señora del Carmen y reunió a sacerdotes, diáconos, monaguillos y fieles, acompañados por un destacamento de la Brigada Motorizada N°1 Calama junto a la imagen de la Patrona de Chile.

En la Plaza 23 de Marzo se celebró posteriormente la Eucaristía, donde el obispo Tomás Carrasco centró su homilía en el compromiso que cada persona debe asumir para contribuir a construir un mejor país.
“Chile necesita no solamente palabras, necesita obras. Necesitamos pasar del sí dicho con los labios al sí vivido con la vida”, expresó el prelado, planteando a los asistentes una pregunta: “Podemos decir que queremos un Chile mejor, pero debemos preguntarnos ¿Qué hago yo para construirlo?”.
Carrasco señaló que los cambios no dependen exclusivamente de las grandes instituciones, sino que comienzan en los hogares, familias, barrios, lugares de trabajo y comunidades. “Podemos hablar de fraternidad, pero ¿Cómo trato al que piensa distinto? Podemos hablar de justicia, pero ¿Cómo trato al más débil? Podemos pedir paz, pero ¿Qué hago yo para no alimentar la violencia, la agresividad o la descalificación?”, manifestó.
El obispo sostuvo que Chile necesita recuperar su capacidad de encuentro, diálogo y respeto, especialmente frente a las diferencias. “No podemos mirar al que piensa distinto como enemigo. No podemos acostumbrarnos a una sociedad donde cada uno defiende solamente sus propios intereses”, afirmó.
Durante la celebración se encomendó a la Virgen del Carmen a los niños y jóvenes, adultos mayores, familias, enfermos, trabajadores, habitantes de los pueblos del interior, migrantes y autoridades, junto a quienes enfrentan pobreza, violencia, inseguridad, soledad o falta de oportunidades.
Al concluir su mensaje, Carrasco insistió en que la oración debe traducirse en acciones concretas. “Orar por Chile significa pedirle a Dios que cambie nuestro corazón para que nosotros podamos cambiar nuestra realidad”, señaló.
Finalmente, invitó a cada persona a preguntarse “¿qué puedo hacer yo para que Chile sea un poco mejor?”, renovando, a cien años de la coronación de la Virgen del Carmen, el compromiso de trabajar por “un país más humano, un país más justo, un país más fraterno”.



