
Salud mental en Calama: alertan por aumento de niños neurodivergentes y falta de atención especializada
EditorLa salud mental se ha convertido en uno de los principales desafíos para la comunidad calameña. Así lo advirtió Jonathan Quintanilla, profesor de Educación Básica, presidente del Consejo de Desarrollo Local (CDL) de COSAM y cofundador del Centro Educativo y Social "Yo Existo", quien aseguró que la comuna enfrenta una verdadera emergencia en esta materia, marcada por extensas listas de espera, falta de especialistas y un creciente número de niños y adolescentes que requieren apoyo profesional.
Durante una entrevista concedida a Tiempo de Noticias, el profesional afirmó que la situación ha alcanzado niveles preocupantes y requiere respuestas urgentes por parte de las autoridades.
"El término puede parecer fuerte, pero efectivamente estamos en una emergencia de salud mental. Hay una necesidad real y evidente que está afectando a niños, jóvenes, adultos y sus familias", señaló.

Más de 900 personas esperan atención en salud mental
Uno de los datos más alarmantes entregados por Quintanilla corresponde a la cantidad de usuarios que actualmente esperan una atención especializada en la Atención Primaria de Salud.
Según explicó, existen cerca de 900 personas en lista de espera vinculadas a prestaciones de salud mental, situación que refleja una demanda superior a la capacidad de respuesta de la red asistencial.
"Hoy existe una necesidad imperante. Hay adolescentes, jóvenes y familias completas esperando una atención que muchas veces tarda demasiado en llegar", indicó.
A juicio del profesional, esta realidad obliga a reforzar los equipos especializados y aumentar la capacidad de atención en la comuna.
Cerca de 7 mil niños requieren apoyo especializado
La situación adquiere una dimensión aún más compleja al analizar la realidad de la infancia y la adolescencia.
De acuerdo con los antecedentes entregados por Quintanilla, actualmente existen cerca de 7 mil estudiantes incorporados a programas de apoyo integral en establecimientos educacionales administrados por el Estado (SLEP Licancabur).
La cifra considera niños y adolescentes con autismo, trastornos del lenguaje, discapacidad intelectual, funcionamiento intelectual limítrofe y otras condiciones asociadas al neurodesarrollo.
"Estamos hablando de aproximadamente siete mil estudiantes que requieren algún tipo de apoyo especializado. Es una cifra enorme y demuestra la magnitud de la necesidad que existe en Calama", sostuvo.
El dirigente agregó que la Región de Antofagasta registra además un incremento del 33% en la solicitud de credenciales de discapacidad para niños y adolescentes, reflejando un crecimiento sostenido de las necesidades de atención especializada.
La falta de especialistas agrava la crisis
Pese al aumento de la demanda, Quintanilla advierte que la oferta de profesionales sigue siendo insuficiente.
Entre las principales brechas mencionó la escasez de psicólogos, psiquiatras y neurólogos, particularmente en el área infantil.
"Calama no tiene neurólogo infantil. Las familias deben trasladarse a Antofagasta o incluso a Santiago para acceder a diagnósticos y tratamientos especializados", afirmó.
Esta situación implica gastos adicionales en transporte, alojamiento y alimentación para muchas familias que ya enfrentan complejos escenarios económicos.
Asimismo, cuestionó la falta de coordinación entre instituciones que trabajan en el área de la salud mental, señalando que muchas veces existen recursos disponibles que no logran articularse de manera eficiente para responder a las necesidades de la población.
¿Por qué Calama presenta este escenario?
Para Quintanilla, la emergencia en salud mental no responde a una sola causa, sino a una combinación de factores sociales, económicos y territoriales que impactan directamente en la calidad de vida de las personas.
Entre ellos destaca la naturaleza minera y laboral de la comuna, donde miles de trabajadores cumplen sistemas de turnos extensos que afectan la convivencia familiar.
"Los turnos laborales, las largas jornadas y las dificultades para compatibilizar trabajo y familia generan altos niveles de estrés", explicó.
A ello se suma la escasez de espacios de recreación y esparcimiento que permitan a las familias desconectarse de las exigencias cotidianas.
El profesional también apuntó a fenómenos cada vez más visibles en la sociedad actual, como la hiperconectividad, el uso excesivo de dispositivos tecnológicos, la disminución de la interacción social presencial y el debilitamiento de los vínculos comunitarios.
Otro aspecto preocupante es el impacto que estas condiciones generan en niños y adolescentes, especialmente tras los cambios sociales experimentados en los últimos años.
Según explicó, muchos estudiantes presentan dificultades para relacionarse con sus pares, situaciones de aislamiento, problemas de convivencia escolar y mayores niveles de ansiedad.
Los niños y sus familias son los más afectados
Quintanilla sostuvo que el grupo más vulnerable actualmente está compuesto por niños, adolescentes y sus cuidadores.
"Cuando un niño tiene una necesidad de apoyo especializada, toda la familia se ve impactada. Muchas veces los padres y cuidadores dejan de preocuparse de sí mismos para dedicarse completamente a sus hijos", señaló.
Por ello, hizo un llamado a fortalecer las redes de apoyo y a generar espacios que permitan también cuidar la salud mental de quienes ejercen labores de cuidado permanente.
La importancia de actuar antes de que sea tarde
Frente a este escenario, el profesional insistió en la necesidad de reconocer tempranamente los problemas de salud mental y buscar apoyo oportunamente.
Asimismo, recomendó fortalecer la vida familiar, participar en actividades comunitarias, aprovechar los espacios públicos y dedicar tiempo de calidad a niños y adolescentes.
"Muchas veces creemos que son acciones pequeñas, pero compartir en familia, participar en actividades recreativas, involucrarse en la educación de los hijos y generar espacios de conversación tienen un impacto enorme en la salud mental", indicó.
Finalmente, llamó a las autoridades a considerar la salud mental como una prioridad estratégica para la comuna.
"Calama aporta muchísimo al país. Hoy necesitamos que parte de esos recursos se traduzcan en más especialistas, más programas y una respuesta acorde a la realidad que estamos viviendo. La salud mental ya no puede seguir esperando", concluyó.


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