Luz: aplazan alza, pero región de Antofagasta seguiría entre las más golpeadas

El cobro de reliquidaciones eléctricas se postergó hasta julio, pero expertos advierten que el impacto será inevitable y podría sentirse con mayor fuerza en el norte del país.
Actualidad30/03/2026EditorEditor

El Gobierno anunció la postergación del alza en las cuentas de la luz, trasladando su aplicación desde abril al 1 de julio de 2026. La medida busca aliviar el bolsillo de los hogares en el corto plazo, aunque no elimina el incremento que deberán enfrentar los usuarios en los próximos meses.

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El ajuste responde a la reliquidación del Valor Agregado de Distribución (VAD), correspondiente al período 2020-2024, un cobro que no se aplicó oportunamente y que generó una deuda acumulada de más de $730 mil millones con las empresas eléctricas.

Un alza que no desaparece, solo se retrasa

Aunque el inicio del cobro fue aplazado, este se aplicará igualmente en cuotas —hasta 48 meses— y podría significar cargos adicionales en las cuentas mensuales, estimados en torno a los $1.450 por cliente, dependiendo del consumo.

Desde el Ejecutivo, la ministra de Energía, Ximena Rincón, sostuvo que la decisión apunta a “evitar más dolores en el día a día”, mientras se define un mecanismo que reduzca el impacto en los hogares.

En paralelo, se evalúan fórmulas como subsidios para el 40% más vulnerable, con el objetivo de amortiguar el efecto del alza.

Antofagasta: una de las zonas más expuestas

El impacto de las alzas eléctricas no es homogéneo en el país. En el caso de la región de Antofagasta, existen antecedentes recientes que muestran una mayor presión en las cuentas.

Por ejemplo, en procesos anteriores de ajuste tarifario, la región lideró los incrementos a nivel nacional, con alzas que superaron el promedio país —alcanzando cerca de un 11,6%— .

Incluso en aumentos más acotados, ciudades como Antofagasta han registrado incrementos concretos más altos en pesos que otras zonas, con alzas cercanas a los $4.600 en cuentas promedio.

Esto se explica por factores estructurales como el sistema eléctrico del norte, costos de distribución y niveles de consumo, lo que hace que cualquier ajuste tarifario tenga efectos más notorios en la zona.

Presión acumulada en el costo de vida

El alza de la luz se suma a un escenario de incrementos sostenidos en los servicios básicos. En los últimos años, el proceso de descongelamiento tarifario ha implicado aumentos acumulados que, en algunos casos, superan el 50% en las cuentas eléctricas.

Además, la electricidad tiene incidencia directa en la inflación, al ser parte relevante de la canasta de consumo de los hogares.

Lo que viene

Con la postergación, el Gobierno gana tiempo para definir cómo se aplicará el cobro, buscando evitar un impacto brusco. Sin embargo, el ajuste sigue en curso y comenzará a reflejarse desde julio.

En regiones como Antofagasta, donde históricamente las alzas han sido más intensas, el desafío será mayor: enfrentar un incremento que, aunque diferido, podría volver a presionar el costo de vida en uno de los territorios más caros del país.

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